Esta es la juventud del Papa

Esta es la juventud del Papa

mercoledì 15 settembre 2010

LO QUE SE VIENE -

“Ojalá que todo el pueblo de Yavé fuera profeta” Nm 11,29
Profetas
Los profetas nunca tuvieron vida fácil. Así que a no asustarse si ahora nos pasa algo parecido, a nosotros, profetas del nuevo milenio.
Es verdad que hubo, hay y habrá profetas de todos los tamaños y colores. Grandes, reconocidos, famosos. Y otros, en cambio, pequeños, con poca pinta de tales. Cito a mi amigo, Leonardo Castellani.
“Cuenta el historiador Josefo, en La Guerra Judaica, que antes de la destrucción de Jerusalén apareció en sus callejas uno que no se sabía si estaba loco o inspirado, venido nadie sabe de dónde, que tenía el mismo nombre de Nuestro Señor (Ieshua), el cual recorría la ciudad sagrada –y deicida- gritando sin cesar: “¡Ay de Jerusalén! ¡Ay del Templo! Fue detenido, interrogado, reprendido, amenazado, castigado y azotado, como ‘derrotista’ y sacrílego; y todo fue inútil; nadie pudo hacerle abandonar su estéril tarea, hasta que fue herido en la frente por un proyectil arrojado de una catapulta; y cayó muerto gritando: ¡Ay de mi!
…Este cuitado había visto la realidad antes que los demás. El que tiene razón un día antes, veinticuatro horas es tenido por irrazonante, dice un proverbio alemán”. (Castellani Leonardo, El evangelio de Jesucristo, ed. Vórtice, 1997, pag. 325).
Hoy día no hace falta sentirse muy inspirado ni gran profeta para decir que, en la iglesia, en la vida religiosa en general e incluso en la Obra, hay cosas que no andan bien, están moribundas o ya fueron.
Revisión de las obras
No sé si es el caso de comparar algunas de nuestras obras al chiste de Mafalda. Esta y Susanita miraban un árbol que sostenía a una enredadera. Y una de ellas comentaba más o menos así: “No sé si el árbol la aguanta porque no sabe cómo sacársela de encima”.
Hagamos otro ejemplo simple y precario, pero que puede ayudar.
Vemos una larguísima red ferroviaria. Hay un tren, a vapor, con muchísimos vagones. Todos colmados, todo lleno. Por mucho tiempo así funcionó la Iglesia, la vida religiosa, las congregaciones. Un tren eficiente, no sólo lleno de pasajeros sino con abundantes y calificados maquinistas, trabajadores, mecánicos. Y todos, o casi, iban en ese tren. Ofrecía buenos servicios espirituales y de formación humana.
A partir de una determinada época (cada cual ponga una fecha), fueron apareciendo nuevas vías, nuevos trenes, más modernos, más veloces, más atractivos. Y muchos fueron pasando a esos nuevos trenes.
Hoy vemos que ese tren a vapor sigue circulando, pero con vagones destartalados, con pasajeros aburridos, con cara de cansancio. Y los maquinistas, mecánicos, trabajadores disminuyen, envejecen y no hay muchos candidatos que los reemplacen.
También se puede dar el caso de que nuestro tren es 0km, nuevo, equipadísimo, con todos los chiches, pero con pocos o indiferentes pasajeros. Y sale caro mantener todo eso. ¿Hay que seguir siempre así? ¿Hasta cuándo?
Por qué escribo estas cosas?
Por varios motivos. Entre ellos:
- Para ayudar a los superiores. Ellos nunca podrían escribir o decir estas cosas. A lo sumo las dirían en voz baja o en privado. La tarea y el lugar que ocupan es muy delicado. Y para aspirar y/o conservar ciertos lugares hay que medir bien las palabras. En cambio, si uno no tiene nada que perder, es más fácil;
- Para achicar un poco esa distancia (enorme) que hay entre lo que decimos y lo que hacemos. Es pesado hablar y practicar ciertos temas en tales circunstancias. Cómo hablar de pobreza, de confianza, de abandono, de providencia si lo hacemos desde la abundancia, apoyados sobre seguridades y medios que no son pocos?
Como en casi todos los órdenes de la vida somos resistentes al cambio. Asusta lo desconocido.Lo que no somos capaces de hacer nosotros, lo harán otros después. Así nos enseña la historia sagrada y la otra. Así lo hicieron Nabucodonosor, Tito, Napoleón, entre otros. Es interesante lo que Perazzolo escribió sobre los fundadores inspirados en la Divina Providencia. Napoleón que había despojado a la Iglesia y a las Ordenes de muchísimos bienes y propiedades que poseía hizo posible que muchos dijeran: “¡Oh! ¿Y ahora quién podrá ayudarnos?”. “¡Yo, la Divina Providencia! ¿No contaban con mi astucia?” Y así surgieron muchas y nuevas congregaciones que trajeron una corriente de aire nuevo en la Iglesia y que tanto bien hizo.
Ojalá que seamos nosotros mismos capaces de hacer lo que corresponda.
Autor anonimo(continuará

sabato 11 settembre 2010

Nel tuo silenzio
Nel tu silenzio accolgo il mistero venuto
a vivere dentro di me.
Sei tu che vieni, o forse è più vero che tu
mi accogli in te, Gesù.
Sorgente viva che nasce nel cuore
è questo dono che abita in mi.
La tua presenza è un fuoco d’amore
che avvolge l’anima mia, Gesù.
Ora il tuo spirito in me dice: “Pace”, non
sono io a parlare, sei tu.
Nell’infinito oceano di pace,
Tu vivi in me, io in te, Gesù.

giovedì 26 agosto 2010

Gesù

Se non hai incontrato Cristo …
… non abbatterti!
Accettare Cristo, come personaggio storico, non comporta problemi e difficoltà. Accettare Cristo, come figlio di Dio e salvatore, è un cammino che dura tutta la vita. E si procede su questo cammino sorretti dalla carità e dalla buona volontà.
- Se vuoi mettere ordine nella tua vita;
- - se vuoi darle un senso, uno scopo, una soluzione definitiva;
- Se vuoi riempirla ai autentica gioia … metti sulla strada che, gradatamente, ti porta a Lui. Hai paura del futuro? Va’ da Gesù. Ti senti solo? Va’ da Gesù. Sei deluso della vita’ va’ da Gesù. Cerchi sicurezza, pace, serenità? Va’ da Gesù
Gesù:
- Ti libera dalla paura della morte, se lo cerchi come tuo personale Salvatore;
- Ti promette di rimanere con te in ogni momento della vita;
- Ti garantisce un futuro felice con Lui e con tutti i tuoi cari.
Leggi il vangelo.
Cerca in Cristo la soluzione dei tuoi problemi; Egli conosce i tuoi timori, i tuoi pensieri e la tua vita. Comprende i tuoi dolori e le tue paure. Ti dice: “Venite a me, voi tutti, che siete affaticati e oppressi, e io vi ristorerò … il mio gioco infatti è dolce e il mio carico leggero.”
E ancora: “Io sono il Primo e l’ultimo e il Vivente. Io ero morto, ma ora vivo per sempre e ho potere sopra la morte e sopra gli inferi.” Tutto potrà deluderti: Lui no! Tutto invecchierà: Lui no! Tutto passerà: Lui no! Gesù è il vivente: ieri, oggi e nei secoli. Ha le chiavi della vita e le mette nelle tue mani. Con Lui, e solo con Lui, potrai realizzare quell’ordine che farà di te una persona nuova!

lunedì 23 agosto 2010


La fábula del Puerco-espín.
Durante la era glacial, muchos animales morían por causa del frío.
Los puerco-espines, percibiendo la situación, resolvieron juntarse en grupos, así se abrigaban y se protegían mutuamente, más las espinas de cada uno herían a los compañeros más próximos, justamente los que ofrecían más calor.
Por eso decidieron alejarse unos de otros y comenzaron de nuevo a morir congelados. Entonces precisaron hacer una elección: o desaparecían de la Tierra o aceptaban las espinas de los compañeros. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. Aprendieron así a convivir con las pequeñas heridas que la relación con un semejante muy próximo puede causar, ya que lo más importante era el calor del otro. Y así sobrevivieron.
Moraleja.
La mejor relación no es aquella que une personas perfectas, más aquella donde cada uno aprende a convivir con los defectos del otro, y admirar sus cualidades.

mercoledì 18 agosto 2010

Non presumere



Ez 34,1-11
[1]Mi fu rivolta questa parola del Signore: [2] «Figlio dell'uomo, profetizza contro i pastori d'Israele, predici e riferisci ai pastori: Dice il Signore Dio: Guai ai pastori d'Israele, che pascono se stessi! I pastori non dovrebbero forse pascere il gregge? [3]Vi nutrite di latte, vi rivestite di lana, ammazzate le pecore più grasse, ma non pascolate il gregge. [4]Non avete reso la forza alle pecore deboli, non avete curato le inferme, non avete fasciato quelle ferite, non avete riportato le disperse. Non siete andati in cerca delle smarrite, ma le avete guidate con crudeltà e violenza. [5]Per colpa del pastore si sono disperse e son preda di tutte le bestie selvatiche: sono sbandate. [6]Vanno errando tutte le mie pecore in tutto il paese e nessuno va in cerca di loro e se ne cura. [7]Perciò, pastori, ascoltate la parola del Signore: [8]Com'è vero ch'io vivo, parla il Signore Dio poiché il mio gregge è diventato una preda e le mie pecore il pasto d'ogni bestia selvatica per colpa del pastore e poiché i miei pastori non sono andati in cerca del mio gregge hanno pasciuto se stessi senza aver cura del mio gregge [9]udite quindi, pastori, la parola del Signore:
[10]Dice il Signore Dio: Eccomi contro i pastori: chiederò loro conto del mio gregge e non li lascerò più pascolare il mio gregge, così i pastori non pasceranno più se stessi, ma strapperò loro di bocca le mie pecore e non saranno più il loro pasto. [11]Perché dice il Signore Dio: Ecco, io stesso cercherò le mie pecore e ne avrò cura.
Mt 20,1-16
E] «Il regno dei cieli è simile a un padrone di casa che uscì all'alba per prendere a giornata lavoratori per la sua vigna. [2]Accordatosi con loro per un denaro al giorno, li mandò nella sua vigna. [3]Uscito poi verso le nove del mattino, ne vide altri che stavano sulla piazza disoccupati [4]e disse loro: Andate anche voi nella mia vigna; quello che è giusto ve lo darò. Ed essi andarono. [5]Uscì di nuovo verso mezzogiorno e verso le tre e fece altrettanto. [6]Uscito ancora verso le cinque, ne vide altri che se ne stavano là e disse loro: Perché ve ne state qui tutto il giorno oziosi? [7]Gli risposero: Perché nessuno ci ha presi a giornata. Ed egli disse loro: Andate anche voi nella mia vigna. [8]Quando fu sera, il padrone della vigna disse al suo fattore: Chiama gli operai e dá loro la paga, incominciando dagli ultimi fino ai primi. [9]Venuti quelli delle cinque del pomeriggio, ricevettero ciascuno un denaro. [10]Quando arrivarono i primi, pensavano che avrebbero ricevuto di più. Ma anch'essi ricevettero un denaro per ciascuno. [11]Nel ritirarlo però, mormoravano contro il padrone dicendo: [12]Questi ultimi hanno lavorato un'ora soltanto e li hai trattati come noi, che abbiamo sopportato il peso della giornata e il caldo. [13]Ma il padrone, rispondendo a uno di loro, disse: Amico, io non ti faccio torto. Non hai forse convenuto con me per un denaro? [14]Prendi il tuo e vattene; ma io voglio dare anche a quest'ultimo quanto a te. [15]Non posso fare delle mie cose quello che voglio? Oppure tu sei invidioso perché io sono buono? [16]Così gli ultimi saranno primi, e i primi ultimi».

Non presumere
La parabola che riascoltiamo nella liturgia odierna ci introduce nel mistero del cuore del Padre, che si rivela pienamente e inconfondibilmente nelle parole e nei gesti del Signore Gesù. Al cuore della parabola vi è un invito profondo a rispettare il mistero della relazione di ciascuna creatura con il suo Creatore. A nessuno è concesso di farsi “giustizia”, o di pretendere “giustizia”, perché a nessuno è concesso presumere di sapere che cosa stia al cuore del desiderio di Dio e che cosa ha prodotto il ritardo di alcuni nel rispondere alla sua chiamata. Il rischio è sempre quello di voler “pascere (Ez 34,2) Dio volendo dirigere e limitare la sua misericordia, commisurandola al nostro cuore terribilmente e talora incorreggibilmente “invidioso” (Mt 20,15). Il profeta si scaglia con forza contro i pastori di Israele i quali, contrariamente al modello di buon pastore che è il Signore Gesù, in realtà “pascono se stessi” Ez 34,2). Spesso ci comportiamo nei confronti dei nostri fratelli e sorelle proprio in quel modo che viene oggi aspramente condannato dal profeta Ezechiele: facciamo finta di prenderci cura e di avere a cuore la giustizia mentre, in realtà, abbiamo a cuore semplicemente noi stessi e la nostra supremazia sugli altre. In una sua omelia Giovanni Crisostomo afferma che, in realtà, il Signore chiama tutti fin dalla prima ora ma accetta la lentezza della risposta e ripropone il suo appello – come fece con Saulo sulla strada di Damasco – a più riprese perché ciascuno possa corrispondere con convinzione e vera generosità. Se ciascuno di noi arriva a una certa ora a lavorare nella vigna del Signore per ciascuno di noi il Signore lavora prima della nostra “alba” (Mt 20,1) e spera pazientemente che il nostro cuore si faccia lavorare e convertire dal suo essere “buono” (20,15). Giovanni Crisostomo così conclude: “La parabola ci fa vedere che gli uomini si danno a Dio in età molto diverse. E Dio vuole impedire a ogni costo che quelli che sono stati chiamati per primi disprezzino glia altri”. Per non disprezzare gli altri, secondo l’esortazione del patriarca di Costantinopoli, è necessario custodire un cuore “buono” conscio del fatto che, per quanto noi cominciamo a lavorare prima degli altri, il Signore ha cominciato ben prima di noi. Se entriamo in questa consapevolezza e in questa logica, allora ci faremo imitatori e compagni del nostro Signore e Dio, andando a cercare i nostri fratelli e sorelle a ogni ora del giorno e della notte per farli nostri compagni di lavoro, non per risparmiarci un poco di fatica, ma per la gioia di collaborare insieme alla fecondità e bellezza di quell’unica vigna di cui siamo parte. Non è facile non presumere di essere più meritevoli degli altri per il fatto di aver faticato più di tutti, ma se guardiamo e accogliamo la vita come un dono da condividere, allora saremo felici anche di chi arriva all’ultimo momento, poiché l’amore del nostro Signore e Dio è quello di un padre “buono” che non ha bisogno di sottrarre a nessuno pur dando abbondantemente a tutti: “lo stesso cercherò le mie pecore e le passerò in rassegna”. Ez 34,11)