Esta es la juventud del Papa

Esta es la juventud del Papa

giovedì 27 maggio 2010

PARA REFLETIR
O paradoxo do nosso tempo na história é que temos edifícios mais altos, mas pavios mais curtos, estradas mais largas, mas pontos de vista mais estreitos. Gastamos mais, mas temos menos, compramos mais, mas desfrutamos menos. Temos casas maiores e famílias menores, mais conveniências, mas menos tempo. Temos mais graus acadêmicos, mas menos senso, mais conhecimento, mas menos juízo, mais especialistas, ainda mais problemas, mais medicina, mas menos saúde. Nós bebemos demais, fumamos demais, gastamos de forma perdulária, rimos de menos, dirigimos rápido demais, nos irritamos, ficamos acordados até tarde, acordamos muito cansados, lemos muito pouco, assistimos TV demais, e raramente oramos. Multiplicamos nossas posses, mas reduzimos nossos valores. Falamos muito, amamos raramente e odiamos com muita freqüência. Aprendemos como ganhar a vida, mas não uma vida. Nós adicionamos anos à vida, não vida aos anos. Nós temos todo o caminho até a lua e voltar, mas temos dificuldade em atravessar a rua e encontrar um novo vizinho. Conquistamos o espaço exterior, mas não o espaço interior.Fizemos coisas maiores, mas não coisas melhores. Limpamos o ar, mas poluímos a alma. Conquistamos o átomo, mas não nossos preconceitos.Nós escrevemos mais, mas aprendemos menos.
Planejamos mais, mas realizamos menos. Aprendemos a nos apressar e não, a esperar.
Construímos mais computadores para armazenar mais informação, produzir mais cópias do que nunca, mas nos comunicamos cada vez menos. Estes são tempos de refeições rápidas e digestão lenta, do homem grande de caráter pequeno, os lucros acentuados e relações vazias. Estes são os dias de dois empregos, vários divórcios, casas chiques e lares despedaçados.
São dias de viagens rápidas, fraldas e moral descartáveis, uma só noite, corpos acima do peso, e pílulas que fazem de tudo: alegrar, aquietar, matar. É um momento em que há muita coisa na vitrine e nada no estoque.
... Lembre-se, passar algum tempo com seus entes queridos. Lembre-se, dizer uma palavra gentil a alguém que olha para você com admiração, pois essa pequena pessoa logo irá crescer e sair do seu lado. Lembre-se, para dar um abraço caloroso para a próxima a você, porque esse é o único tesouro que você pode dar com o coração e não custa um centavo. Lembre-se de dizer “eu te amo " para seu parceiro e seus entes queridos, mas acima de tudo a sério.
Um beijo e um abraço curam a dor quando vem lá de dentro de você. Dar tempo ao amor, dar tempo de falar! E dar tempo para compartilhar os pensamentos preciosos em sua mente. E sempre lembrar: A vida não é medida pelo número de respirações que damos, mas sim pelos momentos que tiram o nosso fôlego.
"George Carlin"

mercoledì 26 maggio 2010

Rallegriamoci sempre nel Signore. Chi è costui, lontano e vicino al tempo stesso, se non colui che si è fatto prossimo a noi per la sua misericordia? Colui che è dappertutto , dove non è?
Il Signore è vicino non angustiamoci per nulla. Rallegriamoci nel Signore, non nel mondo; cioè rallegriamoci nella verità, non nel peccato; rallegriamoci nella speranza dell’eternità, non nei fiori della vanità. Così rallegriamoci; e dovunque e per tutto il tempo che straeremo in questo mondo, “il Signore è vicino! Non angustiamoci per nulla”. Fil 4,5-6)

martedì 25 maggio 2010

Cuore Libero

La libertà del cuore da cose e persone è il principio e la condizione per un rapporto vero che permette di gustare il dono di Dio. La sequela di Gesù non comporta prima di tutto un sacrificio, ma la percezione di un bene più grande. Non si vive per un sacrificio, ma per un amore che riempie la vita. Ne nasce una gioia che troviamo documentata non solo nella via dei santi ma anche in quella dei cristiani più semplici. Si diventa capaci di dire: Gesù è tutto; in Gesù ritrovo il valore di tutto. Inoltre, la Provvidenza non priva di beni che segue il Signore. La vita si arricchisce non attraverso un possesso che stritola le cose o le persone che ci vengono date, ma attraverso una libertà del cuore che fa apprezzare tutto e apre a tutto. Occorre vivere senza alcuna pretesa, occorre non conteggiare il dono di Dio, occorre un cuore abitato dalla gratuità e dalla gratitudine. Senza mettere in preventivo nulla, senza alcuna pretesa di gratificazione, si arriva a possedere tutto come dono gratuito.
Agire: Desidero imparare a riconoscere come dono ogni cosa, avvenimento e persona, e a ringraziare il Signore.

lunedì 24 maggio 2010

Chiama beni doni di Dio sia temporali che eterni; mali invece i flagelli presenti, dei quali il Signore dice per bocca del profeta_ “Io sono il Signore e non c’è alcun altro: fuori di me non c’è dio. Io formo la luce e creo le tenebre, faccio il bene e provoco la sciagura” (Is 45, 5a. 7)
“Io formo la luce e creo le tenebre”, perché, mentre con i flagelli si creano all’esterno le tenebre del dolore, si accende all’interno la luce delle grande sciagura”, perché alla pace con Dio veniamo riportati quando le cose create bene, ma non bene desiderate, si mutano, per noi, in flagelli e sofferenze. Noi entrammo in conflitto con Dio a causa della colpa. È giusto dunque che torniamo in pace con lui per mezzo dei flagelli. Quando infatti ogni cosa creata bene si volge per noi in sofferenza, siamo ricondotti sulla stretta via, e l’anima nostra è rigenerata con l’umiltà alla pace del Creatore.

venerdì 21 maggio 2010

testimone...


Trascrivo la lettera che ho ricevuta di un fratello del Uruguay (Ojeda), è davvero interessante il testimone di questo sacerdote missionario in Angola. Il suo testimone può essere firmato da tanti altri missionari che danno la vita per Cristo. Faccio mio il suo sfogo e il suo dolore e concludo con le sue stesse parole: “Sólo le pido amigo periodista, busque la Verdad, el Bien y la Belleza. Eso lo hará noble en su profesión” (Ti chiedo amico giornalista, cerchi la verità, il bene e la bellezza. Questo lo farà nobile nella sua professione”)
Artículo del P. Martín Lasarte, sdb enviado al New York Times y que seguramente nunca publicarán respecto a la morbosa insistencia de los Padres pedófilos. Querido hermano y hermana periodista: Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero. Me da un gran dolor por el profundo mal que personas que deberían de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos. No hay duda que la Iglesia no puede estar, sino del lado de los débiles, de los más indefensos. Por lo tanto todas las medidas que sean tomadas para la protección, prevención de la dignidad de los niños será siempre una prioridad absoluta. Veo en muchos medios de información, sobre todo en vuestro periódico la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una ciudad de USA, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos recientes… Ciertamente todo condenable! Se ven algunas presentaciones periodísticas ponderadas y equilibradas, otras amplificadas, llenas de preconceptos y hasta odio. ¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo! Pienso que a vuestro medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG’s no estaban autorizadas; que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en Moxico mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas; que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110.000 niños... No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU. No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina, que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como P. Stefano, tengan casas de pasaje para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violentados y buscan un refugio. Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando los enfermos y desesperados. No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes, y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a cero positivos… o sobretodo, en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar. No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un accidente en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente. En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región…Ninguno pasa los 40 años. No es noticia acompañar la vida de un Sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve. La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia, esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece. No pretendo hacer una apología de la Iglesia y de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir a sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades como en cada ser humano; y también belleza y bondad como en cada criatura… Insistir en forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de conjunto crea verdaderamente caricaturas ofensivas del sacerdocio católico en la cual me siento ofendido. Sólo le pido amigo periodista, busque la Verdad, el Bien y la Belleza. Eso lo hará noble en su profesión.
En Cristo Jesús, Padre Martín Lasarte (misionero uruguayo en Angola)